Turismo de la Fe

La fe, la devoción, la espiritualidad y las creencias son aspectos auténticos y reales de la cultura del pueblo argentino. Sus manifestaciones fundamentales ocurren de varias formas, desde la oración en recogimiento intimo durante la visita a santuarios o lugares sagrados y tumbas de santos, hasta la participación en peregrinaciones multitudinarias, celebraciones y actos religiosos de distintas características.

 

Sin dudas, el turista religioso busca vivir una experiencia religiosa que lo aproxime a Dios. Argentina brinda la posibilidad de vivenciar su patrimonio religioso existente en las distintas regiones turísticas del país, donde la población local es espectadora y protagonista al mismo tiempo.

 

Nuestro país se caracteriza por poseer una gran multiplicidad de credos, producto de la perduración de las creencias de los antiguos habitantes y la llegada de las distintas corrientes migratorias que arribaron a la Argentina en diversas épocas y que le dieron un inconfundible sello universalista, plural. Inmigrantes católicos, protestantes, judíos, musulmanes, cristianos, budistas, etc. de distintas nacionalidades encontraron en las tierras argentinas un lugar de sosiego y respeto donde forjarse un futuro nuevo. Llegaron al país con sus tradiciones, su lengua, y sobre todo, su fe.

 

Esta diversidad religiosa, es una larga tradición que honra a la Argentina. Hoy existen en nuestro territorio más de 2.500 cultos oficialmente reconocidos, entre los cuales el catolicismo es la religión más extendida. Estos cultos se caracteriza también por las creencias populares como el gauchito Gil o la Difunta Correa entre otros y la Fiesta ancestral de la Pachamama en el norte.

 

El turismo religioso es la modalidad de viaje en la cual la fe, las creencias, la espiritualidad, la devoción constituyen las motivaciones principales de este tipo de viajeros, sumado al deseo de descanso y curiosidad por conocer paisajes y personas.

 

El turismo religioso –también llamado turismo de la fe- se caracteriza por convocar grandes multitudes a través de sus diferentes manifestaciones. Además, la mayoría de los turistas religiosos suelen repetir el viaje durante el año, son fieles a los destinos religiosos donde se encuentra el motivo de sus devociones Suele tratarse de personas adultas, en su mayoría mujeres, practicantes, de todas las clases sociales.

 

En nuestro país, esta demanda es en general de turismo nacional (aunque algunos centros religiosos más reconocidos del país también atraen a público extranjero), suele requerir para su satisfacción diferentes rubros del sector servicios durante su visita a los destinos. Esto posibilita un incremento de actividad con los consecuentes beneficios económicos para la región de que se trate, contribuyendo a desarrollar nuevos negocios en destinos emergentes y potenciando actividades alternativas en los destinos consolidados.

 

 

Características de la Oferta

 

Innumerables propuestas durante todo el año en las distintas regiones del país, brindan a los visitantes un viaje espiritual diferente. Se trata de visitas a los principales templos y santuarios, participación en vía crucis, peregrinaciones, festivales y fiestas religiosas.

 

Durante la Semana Santa se observa especialmente un gran fervor religioso, momento que concentra la mayor cantidad de manifestaciones de fe en especial en las regiones Norte, Centro y Buenos Aires. Entre estas manifestaciones se destacan las procesiones y vía crucis -teatralizados, musicalizados e incluso subacuaticos-, únicos en esta época del año.

 

Son diversas las manifestaciones religiosas que se llevan a cabo en todas las provincias del Norte Argentino, cuyos pobladores se caracterizan por una profunda religiosidad surgida de la fusión de dos culturas con religiones diferentes: la precolombina y la europea cristiana, esta última introducida principalmente con la llegada de los españoles a principios del Sigo XVI.

 

La religiosidad se vive de una manera muy fuerte, se caracteriza por un sincretismo religioso excepcional que se encuentra plasmado especialmente en la arquitectura de estilo Barroco Americano, en la ornamentación de sus iglesias con su famoso arte cuzqueño, y en el fervor religioso presente durante las distintas celebraciones.

 

Son propios de esta región los misachicos, con bandas de sikuris que entre festejos realizan una procesión en honor al santo llevando imagines con cánticos y plegarias, tanto en las fiestas patronales, como en la Semana Santa y en las fiestas Marianas.

 

El turismo religioso en el Litoral se engalana en compartir a la Santa Patrona de Corrientes, la Virgen de Itatí, provocadora de un movimiento religioso reconocido como uno de los más grandes del país, que invita a participar de celebraciones eucarísticas, festivales, misas y rezos.

 

La fuerte presencia de devociones y creencias populares es una de las improntas de la región, además de su patrimonio interreligioso fruto de las corrientes inmigratorias europeas.

 

Es importante mencionar las Misiones Jesuíticas Guaraníes, legado de la Compañía de Jesús en la región y declarado por UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1984.

 

En la provincia de Córdoba, la llanura se vuelve sierra entre las que se hunden valles fértiles sembrados de arroyos y montes que esconden el Camino Real, hoy convertido en recorrido que enlaza capillas y estancias construidas por los jesuitas en los siglos XVII y XVIII, declaradas Patrimonio Cultural de la humanidad en el año 2000. Pero la región es famosa también por la multiplicidad de fiestas religiosas a lo largo de todo el año, y en especial, por las celebraciones en Semana Santa y por todas las capillas que posee.

 

Desde el muy conocido Tinkunaco riojano, hasta el sencillo homenaje ante la imagen de la virgen, en todas las provincias de Cuyo la religiosidad se vive con intensidad. A diferencia de otras regiones cuenta con una de las mayores devociones populares en cuanto al volumen de creyentes y difusión a nivel regional. Se trata de la Difunta Correa, cuyo santuario se encuentra en la provincia de San Juan.

 

En la Patagonia es de destacar la presencia de los Padres Salesianos conocidos por la obra de Don Bosco, quienes llegaron a esta región desde Italia a fines del siglo XIX con la misión de educar y evangelizar.

 

Indudablemente la presencia de estos activos difusores de la fe católica en las tierras patagónicas ha dado una fuerte impronta a las creencias de sus pobladores. Es notable la devoción al Beato Ceferino Namuncurá, hijo de un cacique araucano y primer indígena beatificado, y la devoción a la Beata Laura Vicuña.

 

A su vez, se destacan en la Patagonia central las capillas galesas de mediados del siglo XIX, producto de los inmigrantes que se instalaron a lo largo del valle inferior del río Chubut., hasta la Cordillera de los Andes.

 

La provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuentan con un patrimonio religioso vasto, caracterizado por la diversidad de cultos. En esta región se pueden conocer los santuarios y los monasterios más visitados del pais, disfrutar durante la Semana Santa de los distintos Via crucis (teatralizados, estáticos, acuáticos) y visitar los numerosos templos interreligioso, como sinagogas, mezquitas, templos anglicanos, entre otros.

 

La mayor peregrinación del país se realiza a la Basílica Nacional Nuestra Señora de Luján, Santuario mariano de estilo neogótico que data de principios del siglo XX, aunque millones de fieles suelen visitar también los reconocidos santuarios de San Nicolás y San Cayetano.

 

La provincia de Buenos Aires alberga la mayor cantidad de Monasterios del país, pertenecientes a las órdenes de los Benedictinos, Trapenses, Clarisas y Carmelitas descalzas. Son casas religiosas donde viven en comunidad monjes o monjas dedicados a la contemplación, buscando a Dios en el silencio y en la oración. Localizados en paisajes rurales de una belleza única, pueden ser visitados para realizar retiros espirituales, compartir la liturgia de las horas, la celebración de la Santa Misa, o bien, comprar los famosos productos regionales monacales elaborados artesanalmente por los propios monjes (licores, cerveza, quesos, dulces, chocolates).

 

Fuente: desarrolloturistico.gob.ar