Turismo religioso y canonizaciones

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    Federico A

    Miles de creyentes de todo el mundo se preparan para asistir a la canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II este domingo 27. Las agencias de viajes y varias organizaciones católicas ofrecieron paquetes para los miles de turistas que querían llegar al Vaticano.
    Millones de creyentes de todo el mundo se preparan para asistir a la canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II el domingo 27 de abril, un viaje que despierta grandes ilusiones.

    Numerosas agencias de viaje y varias organizaciones católicas montaron una contundente oferta de viajes muy organizados para esos peregrinos que quieren asistir a la santificación de dos pontífices que marcaron el siglo XX.

    El 27 de abril, en plena primavera, será un día sin precedentes, no sólo porque por primera vez en la historia dos papas serán canonizados al mismo tiempo sino porque la ceremonia contará con la presencia inusual de dos pontífices, el papa emérito Benedicto XVI y el papa reinante Francisco.

    Algunos prefieren llamar “peregrinaciones” y no viajes turísticos, las visitas que los creyentes celebran a los lugares de culto o de veneración. Lo cierto es que cada vez más se habla de “turismo religioso”, toda una industria.

    “Hay muchísima gente interesada. Hemos vendido unos 80 pasajes a personas que vendrán de Venezuela a la canonización. Estoy en contacto con algunos sacerdotes latinoamericanos que organizan estos viajes y luego me piden que les ayude con los pasajes y el alojamiento”, contó a AFP la venezolana Marylin Serrano, propietaria de una agencia de viajes con sede en Roma y en Caracas.

    A veces son las mismas diócesis las que organizan las visitas. Las agencias proponen paquetes sobre todo concentrados en Roma, que incluyen los traslados a la Plaza de San Pedro para cada evento religioso del 26, 27 y 28 de abril.

    Otras agregan visitas por la Roma antigua y los lugares más importantes del cristianismo para los momentos libres de esos días.

    Los costos varían según el país de procedencia de los viajeros y la duración del viaje pero se trata de no menos de 800 euros (1.100 dólares).

    Hay agencias que ofrecen también otras ciudades, como Asís (196 Km al norte de Roma), lugar de nacimiento de San Francisco, un santo cuya veneración ha adquirido todavía más vigor desde que el papa argentino eligió Francisco como nombre pontificio.

    No faltan las agencias que a la visita italiana le agregan una “escapada” de dos o tres días a Polonia, más específicamente a Varsovia, a Wadowice, ciudad natal de Juan Pablo II, cerca de la capital, y a Cracovia, diócesis de la que Karol Wojtyla fue previamente obispo.

    Los viajes son conducidos a menudo por un sacerdote que actúa como una especie de guía turístico-espiritual e incluyen, entre otras cosas, hasta la misa cotidiana.

    Los hospedajes elegidos pueden ser hoteles pero también pensiones sencillas, administradas por monjas de distintas órdenes religiosas y que abundan en la capital italiana.

    En internet se encuentran decenas de avisos para hacer reservas de hoteles en Roma durante el período de las canonizaciones.

    Algunos de los portales más conocidos dicen que el 85% de los hoteles de la capital están ya reservados para las fechas que van del 24 al 27 de abril.

    El Vaticano ha aclarado, ante el temor de que el evento religioso se transforme en un negocio, que “la entrada a la plaza de San Pedro es gratuita para todo el mundo”.

    Pero claro, si varios millones de personas llegan a Roma para esa fecha como se prevé, los interesados tendrán que pasar la noche a la intemperie o llegar a las cercanías de la Plaza de San Pedro al amanecer para conseguir un lugar, tal como se vio en ocasión del funeral de Juan Pablo II en 2005.

    A la ceremonia asistirán unos 800.000 peregrinos y 61 delegaciones oficiales: según el Comité Italiano para el Orden y la Seguridad Pública, 19 jefes de Estado y 24 Primer Ministros han comunicado su llegada a Italia al ministerio del Interior para asistir a la solemne ceremonia en la plaza de San Pedro.

    En la lista de personalidades figuran el presidente polaco Bronislaw Komorowski, el fundador del sindicato polaco Solidarnosc, Lech Walesa, el primer ministro francés Manuel Valls, así como representantes y delegaciones de todos los países de América Latina, además del presidente ecuatoriano Rafael Correa.

    Varias pantallas gigantes serán instaladas en la inmensa explanada, así como en cuatro lugares claves del casco histórico de la Ciudad Eterna, entre ellos Plaza del Pueblo y el Foro Imperial.

    La basílica de San Pedro permanecerá abierta hasta la una de la mañana para que los peregrinos de todo el mundo puedan orar en el mayor templo de la cristiandad.

    Las autoridades italianas han pedido que no se autorice la visita a la cripta de la basílica, donde los dos nuevos santos están sepultados, para evitar problemas de congestión de peregrinos.

    Las autoridades prepararon un dispositivo para alojar, transportar y atender a los cientos de católicos de Europa, principalmente de Polonia e Italia, que llegarán en trenes y buses especiales, aviones autocares o barcos.

    Para la llegada de un número tan elevado de peregrinos, las autoridades romanas, expertas en manejar ese tipo de eventos religiosos, han movilizado todos los cuerpos de seguridad del Estado.

    Unos 2.500 agentes reforzarán la seguridad de la ciudad y vigilarán monumentos y recintos considerados objetivos sensibles.

    La ceremonia, que será transmitida en directo por televisión en numerosos países del mundo, será seguida por unos 2.000 millones de personas de los cinco continentes, según cálculos del Centro de Televisión Vaticano (CTV).

    Nueve satélites transmitirán por primera vez la canonización en Alta Definición, precisó el Vaticano.

    Unas 500 salas de cine de unos 20 países trasmitirán gratuitamente en 3D la ceremonia.

    Juan Pablo II tan popular como una estrella del rock. La popularidad del papa argentino no ha opacado en nada la celebridad del carismático polaco Juan Pablo II, quien durante su pontificado de 27 años (1978-2005), viajó a un centenar de países, para reunirse con gente común y corriente y transmitirles el mensaje cristiano.

    Su comportamiento contrastaba con los hábitos de muchos papas anteriores, más bien distantes con los fieles.

    Juan Pablo II “rompía con las reglas del protocolo. Sus guardaespaldas solían vérselas en aprietos. Muchas veces se apartaba del trayecto programado e iba hacia la gente”, recuerda Pawel Boryszewski, sociólogo de la religión.

    Tanto en su Polonia natal como en otros países católicos, sus admiradores celebran su canonización de diversas formas: un atleta del norte del país caminará 2.000 km hasta el Vaticano; mientras que un alemán de origen polaco compró y reparó el coche que había pertenecido de 1958 a 1977 al cardenal Karol Wojtyla y efectuará la peregrinación en ese vehículo.

    Sus compatriotas lo siguen considerando como un héroe nacional y como la máxima autoridad moral. Para los polacos, este primer papa no italiano en cuatro siglos sacudió los cimientos del régimen comunista.

    Juan Pablo II también es recordado como el papa que renunció al boato de sus predecesores sin diferencias de credos. Y también permanece en las memorias como el pontífice que visitó en la cárcel al turco Alí Agca, quien había intentado asesinarlo en 1981.

    De Juan Pablo II “siempre emanó un gran humanismo, y tanto creyentes como no creyentes lo consideraron como una personalidad maravillosa”, destaca Halina Marciniak, una maestra que preside una asociación de 1.300 escuelas polacas bautizadas con el nombre del papa.

    Fuente: gacetamercantil

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