| Representa el encuentro y desencuentro de dos culturas con motivo del descubrimiento de América, también acontecimientos históricos, poesía provincial y universal, reflexiones y símbolos.
El monumento está concebido como un desarrollo de la memoria histórica y cultural de nuestra provincia, Argentina y Latinoamérica. Es la reunión de los signos telúricos: El sol, la piedra y el fuego, mide 7 m. de altura y 3,5 m. de frente.
Los versos y expresiones gravados en las paredes del monumento son sacados de las obras más relevantes de numerosos poetas y escritores riojanos: " Paz y Justicia" ( Angelelli); " Sueño de unos es parte de la memoria de todos" Jorge L. Borges); " La memoria es una musgosa costumbre " ( Ramón Eloy López).
Una cara del monumento mira hacia la ciudad de La Rioja, signo del ingreso hispánico. La otra faz se orienta hacia el Valle escondido de Sanagasta y su universo indígena. Indios y españoles. Iglesia y dioses silvestres. Conquistado y conquistador. Las dos caras de una misma y trágica historia, estarán unidas?, separadas? por un encuentro físico y espiritual, simbolizado en la hendidura. Los bloques no están unidos sino separados por 20 cm. para que las dos culturas simbolizadas no pierdan cada una su identidad particular .La cultura nueva, la que surge, está representada por el espiral de cerámica que nace del centro y se va desplazando hacia arriba y se pierde.
En la cúspide del monumento hay una pequeña cueva, un hueco escondido en penumbras durante todo el año. Solo en el solsticio de verano al tomar el astro rey en diciembre la vertical para el hemisferio Austral penetrará la luz solar al interior de esa penumbra, para iluminar la cueva como si fuera un nacimiento. Será el nacimiento del Encuentro entre los hombres, porque desde hace cuatro centurias casi, se sabe que exactamente al mediodía del 31 de Diciembre frente a la Casa de Gobierno al costado de la Catedral y ante el pueblo multitudinario, se encuentran El Niño Alcalde y San Nicolás, allis y alferes, indios y españoles para la consolidación de un nuevo Tinkunaco.
Como un reloj de sol, el Tinkunaco de las Padercitas, a la misma hora orientará los rayos de sol para romper las penumbras. De esa misma cueva iluminada, partirá hacia el cielo un espiral de cerámica como lanzando mensajes. La piedra está representada por los petroglifos de Talampaya, estrellas pétreas y misteriosas de la Troya, palabras, sugerencias de hechos históricos y contemporáneos. El fuego es el signo de la cerámica y el horno. Las guardas figuras de felinos salpican las cacharreos de las viejas culturas silvestres y aborígenes, todos signos inborrables del fuego sobre el barro de la Tierra Madre.
Se ubica donde confluyen la Avda. Ramírez de Velasco y la San Francisco porque aquí ocurrió el primer Tinkunaco, allí donde San Francisco Solano evangelizó a los indígenas y donde se produjo el amotinamiento de los indios contra el avance español.
Fuente: Casa de la Provincia de La Rioja |