2010 – Congreso Mundial de Pastoral de Peregrinaciones y Santuarios

“Con el lema ‘Entró para quedarse con ellos’, tomado del pasaje evangélico de los discípulos de Emaús, se disponen ustedes a profundizar en la importancia de las peregrinaciones a los santuarios, en cuanto manifestación de vida cristiana y espacio de evangelización”, comienza diciendo el mensaje del Papa enviado al II Congreso Mundial de Pastoral de Peregrinaciones y Santuarios, que se celebra en Santiago de Compostela del 27 al 30 de septiembre.

“Yo mismo -apunta Benedicto XVI- peregrinaré próximamente a la tumba del Apóstol Santiago, el “amigo del Señor”, del mismo modo que dirigí mis pasos hacia otros lugares del mundo, adonde acuden numerosos fieles con ferviente devoción. A este respecto, desde el inicio de mi pontificado, he querido vivir mi ministerio de Sucesor de Pedro con los sentimientos del peregrino que recorre los caminos del mundo con esperanza y sencillez, llevando en sus labios y en su corazón el mensaje salvador de Cristo Resucitado y confirmando en la fe a sus hermanos. Como signo explícito de esta misión, figura en mi escudo, entre otros elementos, la valva de peregrino”.

“En estos momentos históricos -prosigue el mensaje-, en los que, con más fuerza si cabe, estamos llamados a evangelizar nuestro mundo, ha de resaltarse la riqueza que nos brinda la peregrinación a los santuarios. Ante todo, por su gran capacidad de convocatoria, reuniendo a un número creciente de peregrinos y turistas religiosos, algunos de los cuales se encuentran en complicadas situaciones humanas y espirituales, con cierta lejanía respecto a la vivencia de la fe y una débil pertenencia eclesial. A todos ellos se dirige Cristo con amor y esperanza”.

“El anhelo de felicidad que anida en el alma -continúa el Papa- alcanza su respuesta en Él, y el dolor humano junto a Él tiene un sentido. Con su gracia, las causas más nobles hallan también su plena realización. Como Simeón se encontró con Cristo en el templo, así también el peregrino ha de tener la oportunidad de descubrir al Señor en el santuario.

El Papa explica que para que esto sea posible “se procurará que los visitantes no olviden que los santuarios son ámbitos sagrados, para estar en ellos con devoción, respeto y decoro. De esta forma, la Palabra de Cristo, el Hijo de Dios vivo, podrá resonar con claridad, proclamándose íntegramente el acontecimiento de su muerte y resurrección, fundamento de nuestra fe.

“Hay que cuidar además, con singular esmero, el recibimiento del peregrino, dando realce, entre otros elementos, a la dignidad y belleza del santuario, imagen de la “morada de Dios con los hombres”; los momentos y espacios de oración, tanto personales como comunitarios; la atención a las prácticas de piedad.

Benedicto XVI dice también en su mensaje que “nunca se insistirá bastante en que los santuarios sean faros de caridad, con incesante dedicación a los más desfavorecidos a través de obras concretas de solidaridad y misericordia y una constante disponibilidad a la escucha, favoreciendo en particular que los fieles puedan acercarse al sacramento de la Reconciliación y participar dignamente en la celebración eucarística, haciendo de ésta el centro y culmen de toda la acción pastoral de los santuarios. Así se pondrá de manifiesto que la Eucaristía es, ciertamente, el alimento del peregrino, el “sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que nos acompaña y nos indica la dirección”.

“En efecto, a diferencia del vagabundo, cuyos pasos no tienen un destino final determinado, el peregrino siempre tiene una meta, aunque a veces no sea explícitamente consciente de ello. Y esta meta no es otra que el encuentro con Dios por medio de Cristo, en el que todas nuestras aspiraciones hallan su respuesta. Por esto, la celebración de la Eucaristía bien puede considerarse la culminación de la peregrinación.

Finalmente el Papa exhorta a todos los que se dedican a la hermosa misión de ser los encargados de los santuarios a que, con cuidado pastoral, favorezcan en los peregrinos el conocimiento y la imitación de Cristo, que andando con nosotros sigue iluminando nuestra vida con su Palabra y repartiéndonos el Pan de Vida en la Eucaristía. Así, la peregrinación al santuario será una ocasión propicia para que se vigorice en los que lo visitan el deseo de compartir con otros la maravillosa experiencia de saberse amados por Dios y ser enviados al mundo para dar testimonio de ese amor”

Fuente: aica.org